Sesión 3 - 25/09/2023.
En el día de hoy, comenzamos la sesión con una nueva técnica de recopilación de datos: la entrevista. Esta, se utiliza para conocer al grupo. Aplicado a la docencia, considero que puede servir bastante bien a la hora de resolver conflictos. En mi antiguo centro de educación secundaria, el IES San Isidro, donde representaba a los alumnos en el Consejo Escolar y era presidente de los Alumnos Ayudantes, encargados de la Convivencia y el Respeto, conocí de primera mano la excelente capacidad que jefatura de estudios tenía para rebajarse al nivel jerárquico de los estudiantes. Esto lo menciono, porque el profesor ha mencionado hoy que, en efecto, la tortura también es un buen método de conseguir que alguien diga lo que uno quiere, pero no es sinónimo de buen profesor. Bien, nunca he tenido que pasar por jefatura u orientación como miembro involucrado en un atentado contra la convivencia saludable, por lo que me imaginaba los despachos de las jefas de estudio como auténticos interrogatorios por lo que, cuando sugerí una participación más activa del alumnado ayudante, me sorprendí, sin duda y muy gratamente, el que la respuesta fuese no una, sino varias pruebas reales de lo que en esas salas ocurría. Jamás imaginé que nada más y nada menos que una jefa de estudios lograse quebrantar de esa manera la barrera jerárquica percibida por el alumno, permitiendo que este se “abra” con total confianza. Viendo hoy en clase las entrevistas, no solo le encuentro el sentido al porqué de esas sesiones de interrogatorio, sino que compruebo que el personal de mi antiguo centro eran, en efecto, personal muy bien cualificado, que sabía cómo analizar y responder ante situaciones de disputa. En efecto, considero que ser un buen entrevistador es fundamental a la hora de pretender una convivencia saludable en el aula; en el instituto, tuve la prueba y, en la universidad, el porqué de la misma.
Continuando con la teoría, el entrevistador debe tener rigor y objetividad, controlando la subjetividad que se pueda percibir en sus preguntas. Tomando esto en cuenta, comprendo el porqué los cuestionarios sobre bullying que nos daban en las charlas de 1º de la ESO la Cruz Roja eran tan enrevesados, casi obligándonos a definir lo que eso significaba en lugar de simplemente explicarlo ellos. También, me doy cuenta de que esas escenas típicas de las series en las que el protagonista busca trabajo y el entrevistador cambia el tono de voz dependiendo de lo dicho por el entrevistado son más bien de humor (por lo que he visto hoy en clase, debemos tener cuidado, incluso, a la hora de entonar la voz, puesto que puede tener carga anímica, suponiendo una contaminación de la entrevista al inducir al entrevistado en la sensación de pensar “esto que acabo de decir está bien o está mal y por lo tanto debo inventar otra cosa para tener aprobación, etc”).
Algo que me está sorprendiendo en la universidad y que llevo viendo en varias asignaturas desde que estoy aquí, es que la forma de obtener validez es, precisamente, el citar, mencionar e incluso copiar (muy parcialmente) el trabajo ya realizado por otros. Sorprende porque se suele pensar vulgarmente que, precisamente, el citar a otras personalidades implica que lo que dices pierde valor porque, técnicamente, no es tuyo. Es decir, no citar a una personalidad de autoridad en un trabajo universitario, supone la misma carga nociva que el citar a esa misma personalidad en una conversación coloquial (supongo, que porque la gente se niega muchas veces, a admitir la ignorancia, buscando argumentos absurdos con tal de desacreditar al sabio que, por desgracia, se vuelven en ley mundana). Es así que, para obtener una mayor validez a la hora de realizar una entrevista, conviene usar preguntas de cuestionarios de temas relacionados con lo que queremos investigar y que formen parte de estudios e investigaciones realmente científicas.
Ahora bien, el análisis del contenido se constituye del objeto (aquello que se estudia), la codificación (cifrado de los párrafos con el fin de hacer más fácil la búsqueda), las categorías (agrupaciones en las que incluimos la información previamente codificada y que permite destacar los contenidos relevantes de los irrelevantes), la confiabilidad del sistema (fiabilidad del método empleado a favor de la objetividad) y la inferencia (razonamiento lógico basado en el análisis de lo agrupado por categorías contrastado con la teoría en torno al objeto a estudiar). Lo cierto es que las entrevistas, para mí, no eran más que una serie de preguntas que llevaban al estudiante a la dicotomía entre esto me sirve, esto no me sirve. De cierta manera, hasta ahora consideraba que las entrevistas no eran más que un medio por el cual se consideraban o validaban los prejuicios del investigador… Ahora resulta que en efecto, eso es una entrevista, una mala entrevista de hecho. Por lo que he entendido, el porqué de su empleo, más que ser un medio para demostrar algo, es un medio para descubrir algo, es algo que puede romper esos prejuicios ya preestablecidos cuando se emplea de la manera correcta.
Acto seguido, el profesor nos ha puesto un vídeo a modo de ejemplo, donde lo cierto es que varias cosas me han quedado bastante más claras. Una de ellas, es la codificación, que no sabía muy bien hasta qué punto servía realmente de algo hasta que he visto la primera parte de esta, que sería una subclasificación, si cabe el término de la información donde la unidad de muestreo se llamaría entrevista; la unidad de registro, verbatum y la unidad de contexto, párrafo. Luego, con la segunda parte, por así decirlo, del cifrado, ya me queda algo más claro el sentido del mismo, cuando mediante la asignación de, por ejemplo, dos letras para referirse a las iniciales del entrevistado o cuatro números para referirse al año en que la entrevista se ha llevado a cabo, veo la utilidad real de clasificación que tiene pues, al verlo luego en la tabla, cierto es que la información se ve bastante más ordenada y, sobretodo, fácil de ubicar en el total del texto que compone el estudio de la entrevista.
En este vídeo, también vemos un ejemplo de categorías, pues lo cierto es que no sabía muy bien hasta qué punto se podía clasificar la información dada por alguien en una entrevista, me parecía algo tan abierto… Sin embargo, en vista de que lo que realmente hace es especializar mucho más la información dada, observo que gracias a una categorización, correctamente llevada a cabo, se puede descartar muy fácilmente toda la información que no sea relevante e, incluso, entorpezca la investigación.
El profesor nos manda, concluido el vídeo, el hacer una entrevista que guarde relación con el tema del cuestionario a una persona con el fin de obtener la información. Posiblemente, añada más adelante un anexo con dicho trabajo junto a un análisis a este portafolio.
Para despejarnos un poco de tanta técnica, el profesor “da un giro” a la clase y comenzamos a hablar sobre las instituciones. Algo interesantísimo, puesto que antes yo veía a las mismas como, por así decirlo, gremios o ministerios, es decir, grupos cuyas competencias los convertían en una autoridad sobre cierto tema. Sin embargo, jamás pensé que una sola persona podría ser una institución con el mero hecho de ser un referente cuya atracción simpática resida en la invención y demostración de un método a través del cual logre un determinado objetivo.
Visto esto y guardando cierta relación con eso, pasamos a los inadaptados sociales. Alguna vez he oído eso de que los gays o los disfuncionales son inadaptados pero, honestamente, nunca he compartido ese pensamiento. Al igual que lo que nos ha explicado el profesor, yo veía al inadaptado como aquella persona capaz de manifestarse en oposición a las expectativas y marcos establecidos por la sociedad a la que pertenece (no llegando hasta el extremo de patear vagabundos, lo cierto es que nunca he relacionado este concepto ligado al vandalismo). De cierta manera (y, obviamente, sin caer en la delincuencia) me considero ciertamente así y no porque sea de los que dicen “buah hermano es que soy súper alternativo y esta sociedad no me representa para nada” mientras fuman aquella hierba verde que pone los ojos rojos… No, lo cierto, es que mi forma de ser y de influir comenzó tras una crisis religiosa y un “despertar” derivado de una experiencia más que fuerte sufrida en mi familia y que me golpeó a mí más que a ninguno… Todo ello lo manifiesto y no mediante la palabra únicamente (como tanto supuesto woke o neo-estoico que solo se quejan en Twitter o recurren al vandalismo para protestar o llamar la atención), sino que mediante mis actos, mi forma de vestir… Llevo mi manera de vida a cada ápice de mi vida; tanto así, que a día de hoy (29/09/2023) ya ha surgido un pequeño núcleo en mi clase que gusta de escuchar y aplicar mi modalidad de vida y, apuesto conmigo mismo, que para la fecha en la que concluya este primer grado, ese núcleo será mucho más extenso y habrá traspasado las barreras de mi clase, no solo a más zonas de la Universidad, sino de Toledo, como bien hice en la comarca Talavera de la Reina cuando comencé a predicar en mi antiguo instituto y en locales esotéricos los principios del Ĉiujismo.
Por último, vimos la cultura, donde agradezco la aclaración que se hizo sobre cultura, como resultado de una respuesta de evolución cívica en según qué zona y cultura, como extensión intelectual de una persona. En este caso y, de nuevo, derivado del tema anterior, nos referimos a la cultura como esa respuesta histórica dada en las distintas civilizaciones. Es curioso, puesto que nunca me había parado a pensarlo, lo fácil que podría confundirse desarrollo tecnológico con superioridad cultural. Ciertamente, la cultura surge como respuesta efectiva dada en diferentes puntos del mundo a una necesidad determinada. Un ejemplo muy básico es la ropa, como en occidente, esta construye la forma del cuerpo, mientras que ,en zonas como la India, los chales y dotis son prendas anchas y mantas que envuelven al mismo, siendo mucho más cómodos. El porqué es simple: cuando estás en casa, ¿es más cómodo estar con manta o con abrigo? Y, aún así, esto no implica que una sea mejor que otra, ambas son igual de válidas porque ambas logran resolver de forma efectiva la necesidad de aislarse del frío y mantener en un constante adecuado la temperatura del cuerpo. Lo dicho anteriormente, podría entrar dentro de la manifestación tangible de la cultura mientras que, lo dicho en sesiones anteriores de que nuestros valores derivan de un igual cristiano, podría englobarse en la manifestación cultural intangible.
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