Sesión 2 - 20/09/2023.

    En la sesión de hoy, hemos comenzado el temario, no sin antes hacer una encuesta in fraganti que la verdad es que a mí, al menos, me ha pillado bastante de sorpresa. No sabía muy bien el propósito de la misma, hasta que el profesor la ha puesto en relación con la materia como método de estudio de datos y como método de influencia social. Esto último, lo ejemplifica con esos estudios que publican las universidades producto de trabajos de estudiantes y que, a pesar de no tener nada que ver lo uno con lo otro, la gente lo cree por el hecho de venir de una universidad. Esto me recuerda, ciertamente, a aquello que dice Leví E., (1854) en Dogma y Ritual de Alta Magia sobre los taumaturgos y el cómo sus obras tan sólo pueden percibirse como obras de Dios por un vulgo impresionable e ignorante que, habiendo visto la consecuencia, desconocen la causa. Así, los taumaturgos modernos, aquellos parecen poder y saberlo todo, son, entre otras entidades, las universidades, capaces de impresionar al vulgo ignorante, como Lee Joe-rock impresionaba a sus adoctrinados feligreses por extravagantes efectos de luz que hacía pasar por manifestaciones angelicales. Es necesario tener claro lo que es la causalidad, que parte de que todo efecto cuenta con unas causas análogas al mismo: todo acto tiene su consecuencia, significa que fumar mucho posibilita el cáncer de pulmón, eso es Karma, causa igual a efecto y no causa igual a justicia divina, eso creo que quedó claro que solo ocurre en la fantástica historia que nos cuenta el Antiguo Testamento leído de forma literal. Es así, que las encuestas han de ser causales, es decir, que los objetos de estudios tengan una correspondencia real.


Prosigue la clase explicando algunas nociones y conceptos sobre las encuestas, que incluyen la definición de pregunta dicotómica (da dos opciones a elegir y es un tipo de respuesta cerrada), la pregunta semicerrada (número limitado de respuestas a elegir), la pregunta semiabierta (dejar cierta libertad al encuestado, pero condicionado por una pregunta previa) y la pregunta abierta (que sería, por ejemplo, decirle a alguien que, simplemente, enuncie su opinión respecto a un tema en particular). Todo ello, aclarando que las preguntas siempre han de ser objetivas y nunca sensitivas, de modo que no induzcan a responder “x” en lugar de “y” al encuestado. Llevado al ámbito de clase, nos pone el ejemplo de que, habiendo hablado sobre el bullying, no se puede preguntar: “¿qué habría que hacer para que se dejase de hacer bullying?” Puesto que partes del supuesto de que la otra persona ya sabe lo que es el bullying, cuando lo correcto sería comprobar qué entienden realmente los niños y niñas sobre el bullying. Es decir, preguntas como “si te dan una patada, ¿lo consideras bullying?” O similares y, una vez analizados los datos, comenzar a trabajar partiendo de esa encuesta como base. Lo considero más que acertado y más que correcto, no porque lo diga una figura de autoridad como lo es un profesor, sino porque realmente no se puede pretender trabajar sobre algo que asumes que la gente sabe sólo porque tú eres el único que lo sabe. ¿Qué sería de los depresivos y ansiosos si el psiquiatra ya parte de que cree que sus pacientes saben lo que es la depresión y la ansiedad? La mayoría de estos enfermos reales, son aquellos a los que familiares o amigos obligan a ir al psiquiatra, puesto que ellos simplemente se comportan de una cierta manera, les ocurren reacciones anormales pero como tal no saben qué ocurre, simplemente lo viven de forma normal y es desde afuera desde donde se ve la anormalidad. Peor aún, imagina si uno de esos familiares, creyendo saber lo que un psiquiatra, le diagnostica a un depresivo lo que es, en realidad, estrés crónico… No puede salir nada bueno al tratar una enfermedad que te deja decaído con un medicamento que te decae aún más. En definitiva, las encuestas son muy útiles en el entorno escolar para saber de qué base partir y, de ese modo, poder obviar aquello que es de conocimiento general o, por el contrario, comenzar repasando conceptos que muchos ya darían por obvios, mejorando así la educación de los niños y niños.


Imagen satírica que critica a aquellos que "pasan la pelota de la culpa" afirmando un supuesta verdad sin sustento.


Esto de creer que otro sabe porque yo sé, no deja de ser un prejuicio y el profesor lo dejó en claro al repetir ciertos discursos de la sesión anterior, los cuales, no expondré ni comentaré por el mero hecho de ser, precisamente, parte de lo narrado en el apartado análogo a la ya mencionada sesión anterior. Sin embargo, con relación a esto mismo, aflora el tema del conflicto actual con la obsesión por las variedades sexuales (se relaciona con la sexualidad, en la polaridad opuesta al conservadurismo de nuestros valores heredados de los antiguos cristianos); aquí, expone el cómo esa obsesión ya está cruzando una línea de suma inflexibilidad y, ciertamente, no podría estar más de acuerdo, ya esto, además de confirmar lo dicho por Osho en una de sus tantas charlas de: “constreñir un impulso como lo es el sexual, tan solo creará depravación”, también es un claro ejemplo de cómo la sucesión de la historia funciona en base a desniveles, eso es lo que produce la evolución social: antes ellos eran los oprimidos y ahora tratan, por más que lo nieguen y/o lo hagan de manera inconsciente de oprimir a los heterosexuales. Está bien que sean lo que quieran ser, es totalmente natural y aceptable, pero ni deberían manifestarlo mediante el odio, ni deberían publicitar una cuestión de gustos, por eso mismo es por lo que hoy en día muchos homosexuales ya no se identifican con la comunidad LGTBIQ+. Tras concluir su exposición, muy profesionalmente, se disculpa en caso de haber alguien presente perteneciente a dicha ideología y asegura respetarlo igualmente. Esto algo que me gustaría dejar en claro: no creo en eso de “no comparto tu idea, pero igualmente la respeto”, yo puedo respetar a alguien muchísimo como persona, pero si su idea no es más que el resultado de un absurdo, jamás la voy a respetar; repito, respeto a las personas, no a las ideas.


Para terminar con las encuestas, termina por aclarar que metodología (estudio sistemático) no es lo mismo que método (procedimiento empleado) a pesar de que él mismo creyó, durante un tiempo, lo contrario. Nos muestra un esquema de contenido donde la clasificación de la encuesta se encuadra en “cuantitativa” y nos comenta que, dicho esquema, puede ser usado como herramienta de consulta a la hora del estudio y que, a pesar de todo su contenido, tan sólo entrará en el examen lo que hayamos visto. Algo que veo lógico, como aquellos docentes que, está bien, por el deber regirse por unas normas, llegan a mencionar ciertos temas por encima el día o los dos días previos a la prueba con el fin de tener la excusa para que algo entre en un examen.


La espontaneidad no cesa en esta sesión y, súbitamente, el profesor nos ordena levantarnos y comenzar a charlar por parejas. Anuncia la conclusión de la actividad y ante su pregunta, casi como un coro ensayado, las casi sesenta personas de la clase respondemos que se trata de una socialización informal. Creo que esta respuesta se debe a que algunos tenían en mente a las entrevistas de trabajo como socialización formal, mientras que otros, al parecer concebíamos a la misma como una serie de normas de etiqueta que han de seguirse a la hora de elegir el orden las preguntas o el vocabulario y grado de corrección de la pronunciación empleados, como muchas películas de Hollywood han podido enseñarnos. Lo cierto es que el profesor nos descuadró a todos al decir que no, que se trataba de una socialización formal, ya que esta se da en lugares institucionales y siguiendo ciertas pautas externas a la conversación en sí, como bien había sucedido y como marcaba, por lo tanto, la diferencia con las no formales, que suceden de igual forma bajo ciertas pautas pero no en lugares institucionales, y con las informales, que ni siguen pautas ni suceden en entorno institucional. Destaco también la existencia de la socialización primaria (dada en los primeros años de vida del individuo) y la secundaria (que comienza en la adolescencia y en la que se comienzan a integrar valores y criterios). Esto último nunca ha sido algo que haya tomado demasiado en cuenta; sin embargo, tras haberlo visto en clase, noto que podría servir, ciertamente, de bastante ayuda a la hora de resolver conflictos o promover la integración entre niños y niñas dependiendo de su curso pues, al fin y al cabo, no es lo mismo integrar a un chico que llegó nuevo a mitad de curso en primero que en sexto de primaria.


La clase deriva en un consultorio de dudas sobre el blog, las cuales el profesor responde antes de concluir la sesión.


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