Sesión 19 - 27/11/2023.

    Para la sesión de hoy, el profesor nos tenía preparado un documental sobre las familias hecho por alumnos de la facultad de Magisterio de Valencia que sería el marcador del ritmo de la clase de hoy.


El vídeo hablaba sobre el trabajo que se está haciendo para normalizar la gran diversidad familiar existente, alegando que es una ilusión pensar que todo está resuelto y, para demostrarlo, muestran varios casos de impedimentos, por ejemplo, en la adopción con motivo de ser una familia homosexual.


Para ponernos en situación del dolor que pueden llegar a sentir muchos de los niños al sufrir discriminación por la sexualidad de sus padres, el profesor nos ha contado cómo en el pasado, había separación de hecho (hay separación distancial pero en estado de incertidumbre) y separación de derecho (hay separación distancial pero con condiciones acordadas en el marco legal). En cualquier caso, el divorcio, como tal, no se permitía y quienes vivían separados sufrían cierta discriminación, incluído sus hijos… Bien, pues mi profesor fue uno de esos hijos, por lo que es más que razonable que empatice con aquellos que, en su niñez, también sufren de este tipo de injusticias.


En efecto, hoy en día aún existen casos de homofobia, discriminación y toda esa clase de cosas… Cierto es, también, que se ha avanzado mucho en tema de derechos e inclusión, lo que no quita que se deba seguir trabajando en ello, que no luchando. Considero como erróneo este enfoque de “luchar por algo”, no considero que sea necesario tomar posturas, porque ahí la gente es más probable que lo perciba como ideológico y, al atentar estas contra los marcos de creencias (además de que muchas veces asuntos muy serios, como lo son la discriminación, se mezclan con toda clase de idioteces populistas), habrá muchísima gente que, aún sin saber porqué, se pondrá a la defensiva. 


En su lugar, considero que se debe trabajar por ello. Vayamos a un ejemplo muy brusco: la independencia de las colonias (de todo el mundo, no sólo españolas). Hubo incontables luchas e incontables bajas en las numerosas guerras de independencia… Excepto en una: la India. Ahí no se luchó, se trabajó. “Pero Mahatma Gandhi al final murió a causa de un disparo”, pues claro que murió, pero quedó como un mártir, un símbolo de la consecución a través de la no-violencia… Te pregunto, ¿existe algún otro mártir de este estilo en las numerosas guerras de independencia que ha habido? Y con mártir no me refiero a lo que la Iglesia Católica considera como tal, que conste en acta. La consecución de derechos y la omisión de la discriminación, no son, ni deben considerarse, luchas contra nadie. “Ah no, pero el feminismo, por ejemplo, debe luchar contra los machitos”... Yo aplaudo a Olympe de Gouges por la obra que publicó; aplaudo a Marie Curie por lo excelente física y química que fue y por demostrar que una mujer es tan capaz de realizar trabajos de intelecto como un hombre; aplaudo a las barrenderas que para sacar a su familia adelante se levantan temprano y limpian toda la porquería y basura que dejan tras de sí las manifestaciones… Pero a las turbas violentas, a las que tratan de combatir el odio con odio y a las que son capaces de dañar a civiles de su sexo opuesto con motivo ideológico, a esas no las aplaudo… Que tampoco las repudio, al fin y al cabo, todo fanático de una ideología es víctima… Son gente que necesita ayuda. “No, pero los ecologistas…” Romper arte y derramar brics de leche en el suelo no conciencia a nadie ni salva a nadie, tan solo crea odio, rencor… Y con eso no se avanza. 


Mahatma Gandhi dirigiendo "la Marcha de la Sal" en contra del monopolio británico
(12 de Marzo de 1930).


Ya visto que esto no va de luchas, sino de trabajos, hablemos de la inclusión orgánica, si cabe el término, que vendría a ser lo opuesto de la inclusión forzada. ¿A qué me refiero con inclusión forzada? Hace algún tiempo, vi un supuesto trailer (que me parece que resultó ser un bulo, no estoy muy al corriente) de un live action que Disney iba a hacer sobre Blancanieves y los siete enanitos en el que, los enanitos, en vez de ser enanito, si mal no recuerdo, iban a ser personas con otro tipo de condiciones especiales o, como mínimo, gente que no sufría de enanismo; por lo tanto, aquí hay inclusión, sí, pero una inclusión forzada, ya que altera por completo la esencia y desarrollo original de la historia. Como una obra alternativa lo veo genial, de hecho es algo que yo vería y, si está bien hecha, disfrutaría… Pero hacer de esa idea el remake original… En fin, ni con otras obras similares que han venido haciendo últimamente se atrevieron a tanto. 


Esto, en el aula, se ve reflejado en esos maestros que, en clase de matemáticas (por decir algo), todo gira en torno a los homosexuales, la mujer, etc, etc. Aquí, apunto una frase que ha dicho el profesor: “en el momento en el que como docente, dejas de cumplir la ley por predicar una ideología, te has metido en un lío”. Para evitar esta inclusión forzada, la solución es enseñar esto de forma orgánica, dejando que los distintos tipos de diversidad familiar, intelectual, sexual… Aparezcan en ejemplo conviviendo entre sí, relacionándose sin problema con personas mal llamadas “normales”, en lugar de instruir a los chicos y chicas en largos discursos de esto y de lo otro… Y por supuesto, sin demonizar a los opuestos. Un error muy grande que acuño al nefasto término de deuda histórica que, sin quererlo, ha calado muy hondo hoy en día y, al parecer, la cosa va de “como antes tenías más derecho que las mujeres, ahora os toca a vosotros tener menos”, “como antes nos discriminábais, ahora os toca a los heterosexuales ser discriminados” y toda esa clase de idioteces que escucho hoy en día de la boca de fanáticos que, en el fondo, no son muy distintos de mi tío-abuelo que aún cree que el Creacionismo es una teoría válida. Si es que la cosa es muy simple: hacerlo natural y los niños y niñas no marcarán la diferencia entre “esto es clase, esto no”, “esto es en casa, esto es en el cole”, “sólo estos son buenos, sólo estos son malos”... “Ya, pero a los niños los influencian de casa”, sí, lo sé, pero de nuevo: esto no va de luchar contra nadie, va de trabajar por conseguirlo.


Cambiando de tema, también se comentaron los casos de antaño en los que las familias tenían tropecientos hijos y, cuando se dio el cambio demográfico, los profesores pensaron que tendrían menos trabajo, siendo esto al revés, ya que menos niños suponen menos excusas a la hora de decir por qué suspenden tantos. Cierto es que hoy en día sigue habiendo clase con veintitantos o treinta niños, pero van siendo menos y lo cierto es que muchos mal llamados maestros deberían caer más frecuentemente en clases de cinque o diecipocos niños.


Por último, hablamos de un tipo que me ha gustado mucho: el origen del concepto de familia. Básicamente, el profesor ha comentado que, a partir del expansionismo monoteista (siglo VI d.C.), es que se empezó a considerar al esquema hombre-mujer-hijo como concepto de familia “correcta”. Sin embargo, en culturas como la Paleolítica, la familia era el clan, ni siquiera se sabía entre la causalidad dada por sexo igual a embarazo (esto no se supo hasta la observación del ganado en el Neolítico, puesto surgieron también los repartos de roles de género). Tras esto, el profesor nos ha invitado a debatir sobre el tema; a manifestarnos si no estábamos de acuerdo… Y la verdad, me encanta debatir y dar guerra, le encuentro una satisfacción extraña a eso de, no humillar ni rebajar a nadie, no discutir, sino arrojar luz sobre la opacidad mental de la que muchos son víctimas… Esto no va de acuerdos ni de desacuerdos, va de hechos, y ahí está la cosa, que lo que ha dicho el profesor lo considero coherente, por lo que pese a mi amor por el debate, no he podido debatir, lo siento como lo dice. En Ĉiujismo, de hecho, atacamos directamente al concepto de pareja amorosa, no necesariamente la formada por hombre-mujer, eso nos da igual, no nos importa lo que te quieras sentir ni tu práctica sexual, no nos vamos a meter en eso, tan correcta es la formada por un hombre-mujer, como la compuesta por un hombre-hombre o mujer-mujer; a lo que atacamos es a la frontera de “fidelidad-celos”, a la frontera de “solo dos”, a la frontera de “juntos para toda la vida”... Creo que lo que comenté sobre cómo deberían criarse los niños en entradas anteriores, demuestra lo mucho que giramos en sentido contrario del orden establecido; aunque eso sí, siempre con consciencia, amor y responsabilidad… Y sin tonterías populistas que hoy en día están tan de moda entre los wokes y todo el espectro que falsamente se entiende como activista progresista hoy en día.

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