Sesión 17 - 20/11/2023.

    Hoy, la clase ha comenzado con el profesor mandando apagar los portátiles y guardar los móviles lo que a muchos les ha podido parecer una desgracia pero, para mí, que estoy siempre con el fichero abierto y bolígrafo en mano, pues tampoco me ha afectado mucho (por no decir nada) la verdad, es que se me quedan mejor las cosas si las escribo a mano, me cuesta menos reflexionarlas y entenderlas (que no necesariamente memorizarlas), qué le vamos a hacer. También, el profesor ha comentado la estricta metodología de corrección del portafolios pero, como ya hemos hablado muchas veces de ello, no lo documentaré más allá de la mención en esta entrada.


De cara a la teoría, en la sesión anterior no me explayé con las definiciones de maestro restringido y maestro abierto porque no lo entendí muy bien, pero hoy se han solucionado mis dudas. Resulta que es maestro abierto es aquel que se desmotiva y reniega la actualización de sus conocimientos, culpando siempre de ello al entorno y apilando un problema aislado sobre otro en un intento de conectarlos entre sí para justificar su victimismo ante la situación; en contraposición al maestro abierto, que analiza las causas aisladas y su origen para tratar de solucionarlas, cada una por separado, influyendo así en el total de la situación en el aula. El porqué muchos maestros se desmotivan y se vuelven restringidos, se debe a que acaban chocando con la realidad que la carrera de la enseñanza, no es una carrera artística, sino que es programática (aún si quieres innovar, es necesario programa cómo, el qué y seguir la normativa). Todos estos conceptos sobre las actitudes e ideologías, son importantes a la hora de realizar comentarios inteligentes y críticas válidas durante el Practicum.


Tras este breve repaso y aclaración de los últimos conceptos dados en la clase anterior, pasamos a ver los indicadores de la organización en la escuela, siendo estos las asambleas, los uniformes, el sistema de casas (que en España serían los grupos derivados de las optativas y extraescolares), las tutorías, los juegos y prácticas deportivas en equipo, las relaciones entre profesores-dirección-padres y el sistema de premios y castigo. Todo ello contribuye a la modelación de la conducta del alumno, principalmente, mediante el sentido de pertenencia; algo que conozco de primera mano puesto que, cuando comencé con mi movimiento espiritual, más allá de definir primero “cómo darnos a conocer al mundo”, me centré, como prioridad antes de nada, en “cuál sería nuestro rasgo visual distintivo”, aquello que nos confería pertenencia y personalidad de grupo. Esto mismo que yo tomé como prioridad a la hora de predicar mi doctrina, me lo confirma la utilidad del uniforme en la organización de la conducta del alumno, donde contribuye a definir al chico o chica como alumno y miembro de una comunidad, desliga al colegio de la casa o la calle, reduce la visibilidad de las desigualdades económicas, concede la primacía de las desigualdades académicas, ayuda a reducir el compromiso con determinadas subculturas asociadas con el vestir y, en el caso de llevar escudos, éstos significan, además, la aceptación y fidelidad a la institución, reconocida solemnemente en las actividades deportivas y en determinados actos y rituales.


Cambiando de tema, nos enfocamos en las actividades extraescolares, juegos y otras, que suponen la formalización de las actividades lúdicas, que se autoorganizan y expresan de manera más libre en el patio de recreo; a través de la ritualización, llegan a formar parte de los procesos de modelado de la conducta de lealtad a la institución escolar y, finalmente, los juegos y demás actividades extracurriculares ofrecen también una alternativa de éxito escolar a lo académico e intelectual.


Uno de los rituales más clásicos de las escuelas, es el típico canto del himno nacional.

Otro aspecto a tomar en cuenta, es la influencia del agrupamiento, donde el modelo es homogéneo y posible de dividir en streaming (división de alumnos por nivel de aptitud similar), banding (cuando se limita a algunas asignaturas) y tracking (creación de itinerarios conducentes a distintos niveles, como el Bachillerato). Todo ello depende del concepto de la escuela como unidades sociales, donde la cultura colectiva (pautas de creencias, lenguaje y símbolos) confluye con la cultura escolar en el reforzamiento de la organización (con el calendario, horario, tiempo de clase…). Aquí, en la organización, el papel del profesor consiste en marcar diferencias entre los que se ajustan a la organización y los que no. La escuela, además, funciona como un sistema abierto, en el que posee una estructura y donde la apertura del centro cambia en función del entorno. Todo esto de la organización nos lleva, por último, a la construcción del clima escolar en función de los efectos de elementos de su organización (educación moral y valores que los profesores presentan a sus alumnos, la subcultura de los estudiantes que conviven en el centro, las características sociales del profesorado (en especial su origen y ubicación social) y el grado de homogeneidad del entorno).

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