Sesión 15 - 13/11/2023.

    El inicio de la sesión de hoy, lo ha protagonizado un repaso hecho al simulacro de examen anterior, donde Helena ha preguntado acerca de la misma pregunta simple que, tanto ella (como hoy he descubierto) como yo, fallamos. Lo cierto es que es una chica muy inteligente y se le ve que trabaja bien aquello en lo que se basa antes de decirlo, supongo que esto tan solo confirma más mi idea planteada en la sesión anterior, donde aquellos más inteligentes, somos los que más frecuentemente caemos en el error de sobrepensar las pequeñas simplezas… ¿Qué pensaríamos hoy del átomo si este hecho fuese un error absoluto? Me pregunto. 


Bien, el profesor ha hecho alusión a la personificación de la naturaleza para resolver la duda de Elena, basada en la misma argumentación que me llevó a mí también al fallo. Aquí, el profesor dice que los desastres no tienen causa y, donde un necio arrogante ya habría saltado diciendo que sí que tienen causa y que esta se encuentra en procesos naturales (como el desplazamiento de las capas tectónica, lo que hace en haya ocasiones en las que choquen y se originen terremotos y relieve) y en pequeños acontecimientos que se van intensificando (como una pequeña corriente de aire cíclica que se convierte en un tifón); los hay que entendemos que a lo que se refería nuestro profesor, es que no hay una “voluntad” que, arbitrariamente o bajo designio inescrutable, cause el desastre. Es así, que se nombra al paganismo, sistema que para los antiguos pueblos era un repertorio de dioses que encarnaban procesos naturales y, para los Ĉiujistas es una emanación de la psique y el potencial humano. La explicación es simple: si los antiguos guerreros se despojaban de responsabilidad al atribuir la guerra a la voluntad de Marte, los Ĉiujistas tomamos consciencia de nuestra Voluntad y motivos para la guerra, refiriéndonos a Marte como aquella emanación nuestra análoga a la faceta que nos hará involucrarnos e, incluso, identificarnos con la causa (es, de algún modo, un rito simbólico). Luego está el tema de que la Verdad Última que sólo puede explicada mediante algo similar a Dios en caso de querer explicarla. Los Ĉiujistas lo llamamos Ĉio (Todo, en esperanto) y se diferencia del dios judeocristiano en que Ĉio es la Consciencia Única de la que todo parte y es emanación, siendo así que nosotros, como humanos, somos igual de “Dios” o de Ĉio que un animal, una planta, una piedra o un átomo, porque todo constituye una parte funcional de Ĉio; el dios abrahámico, es un juez barbudo ajeno al humano y separado del mismo. En definitiva, los Ĉiujistas tenemos un enfoque más panteista, sublimando el concepto que órdenes como IOT asocian con el Caos Primordial.


Imagen (algo borrosa) de Bhaskararshad Mukul,
actual Anutávatar Ĉiujista.

“Perfecto Daniel, has aprovechado la oportunidad para predicar como un campeón… Ahora, ¿esto qué tiene que ver con la educación?” Muy simple: volvemos al paganismo y vemos a los dioses, según el Ĉiujismo, como emanaciones de uno mismo y, por lo tanto, capaces de moldearse y crearse en función de las necesidades o arbitrariedades de las mentes que los conciben. De alguna manera, así suelen ver los padres a sus hijos, el problema es que estos no son emanaciones suyas, sino seres que aprovecharon una emanación (aunque sea la propia segregación sexual) para nacer. Hoy en día, ser padres o tutores, en general, significa, para muchos según nuestra cultura, “ser una figura autoritaria con derecho de abuso al menor con motivo de haber nacido antes”. Creo que esta explicación vista suma peso a mi argumentación sobre mi radical punto de vista acerca con quién deberían criarse los niños que ya comenté en una entrada pasada. Como sea, esto tiene que ver e influye con la siguiente aclaración del profesor en torno al Capital Social que dice: “el Capital Cultural es el habitus que hemos adquirido del entorno; en cambio, el Capital Social es la capacidad de establecer relaciones intergeneracionales y vínculos sociales de los padres con sus hijos”. 


Luego de este anexo reflexivo, hemos repasado ligeramente la sesión anterior, donde vimos cómo, históricamente, la organización escolar en España tenía menos responsabilidad estatal que el resto del mundo (incluso Latino América). Pasando a continuación a ver los objetivos actuales de la organización escolar, pendientes de en qué medida constituye y es responsable de los resultados que de ella derivan, que pretende que los efectos de la escuela sean el producto de la suma del origen y la organización escolar, busca qué elementos y componentes hacen que la escuela sea una organización social y trata de ver cuáles son las consecuencias de su organización en los procesos y logros escolares.


Seguidamente, vimos los objetivos particulares, consecuencia de la interrelación de sus diversas dimensiones: la estructura formal, los procesos administrativos, las relaciones informales, la cultura (aquí, hago una aclaración que me parece tan importante como pertinente: “cultura”, en este caso, hace referencia a la cultura informática, administrativa o, por lo general, hábitos y costumbres interiorizadas que te ayuden a sobrellevar el papel burocrático del maestro), las muestras y demás.


Ahora, esta organización de la que tanto tiempo llevamos hablando, se trata de un compuesto de grupos intermedios propios de las sociedades modernas que necesitan autonomía en su trabajo (gestión de eficiencia), regulación o ejecución de intermediarios del ascenso público o los servicios de la organización (poder burocrático) y, en el caso de la escuela, esto conduce a la holgura (que sé que es importante porque está subrayado, pero no sé porqué porque estaba copiando, veré a ver si me entero en la próxima sesión y, si no, preguntaré al profesor). Más concretamente, la escuela como organización formal se define como una organización al servicio del cliente formada por unidades sociales investidas con una función de servicio consistente en la socialización técnica y moral de los jóvenes (sus clientes); esto, a mi parecer, explica el porqué la ley “enfila” al maestro, pudiendo este verse comprometido con la más mínima alteración del orden, ya que en los negocios, el clientes “siempre tiene la razón” (frase nefasta donde las haya, porque a ver dónde está la razón en el cliente que por iluminación del Espíritu Santo arma un tiroteo… Por ejemplo, pero en fin, así la sociedad comercial, grande y admirable por muchas cosas pero ruinosa e injusta por otras tantas). Concretando aún más en sus componentes, tenemos que la estructura de roles del sistema escolar contiene una dicotomía fundamental entre los estudiantes (casi siempre obligados, incluso cuando creen elegir libremente bajo la esclavitud de un prejuicio, miedo o pulsión) y los maestros (casi siempre voluntarios, aunque otras tantas obligados por las necesidades que su carga les permite suplir). Todo esto nos lleva a un foco común que va más allá del maestro como figura que educa y que nos deja en claro que los sistemas escolares son burocráticos y cumplen un tipo ideal weberiano. Esto, debido a que tienen una definición de impuestos de empleados como funcionarios; también, por su reclutamiento, carrera y relación universalista con los clientes, por su ordenación jerárquica dentro de una estructura de autoridad y por operar siguiendo unas reglas y procedimientos racionales. Rebobinado un poco y ahora con esto último en cuenta, descubrimos que se forman, por lo tanto, dos sociedades: la de los profesores (que forman una subcultura basada en normas de docencia, en escuela y en comunidad) y la de los alumnos (cuya subcultura formada se basa en su reclutamiento por cohortes junto a sus amigos y familias, lo que es primario en su vida social).


Comentarios